En Calcuta, una pequeña superficie redonda titila como agua que se niega a moverse, diminutos fragmentos de vidrio atrapando la luz hasta que una mesa se convierte en espejismo. En Sevilla, un muro se llena de cactus, verdes superpuestos que ascienden en un ritmo vertical afilado, presencia construida a partir de repetición y borde. Dos obras, dos maneras de superficie. Una se disuelve en reflejo; la otra se afirma en la forma. Ilusión de un lado, resistencia del otro.
Fotografía de Trui Vermeire.
Estamos intentando mostrar contenido de Google Maps
El contenido de un sitio externo puede colocar cookies adicionales. Si acepta la política de privacidad de Google Maps, podrá ver el contenido aquí.