Descubierta en la misma casa abandonada de Poperinge que inspiró “Decay”, esta imagen captura telas, papel pintado y tiempo desmoronándose lentamente unos sobre otros.
Los motivos florales se funden con texturas ásperas, mientras que las superficies rasgadas y los hilos expuestos crean una composición cuya belleza parece casi accidental.
Tonos crema apagados, rosa empolvado, verde oliva desvaído y marrones suavizados aportan una riqueza serena a la imagen. Nada permanece intacto. Los tejidos se desgastan, las capas se separan y los colores se disuelven. Sin embargo, la elegancia original del interior sigue presente bajo la superficie.
La imagen oscila entre la elegancia doméstica y el deterioro sin caer en la nostalgia. Fibras sueltas, flores desgastadas y superficies dañadas introducen ritmo y textura con una sorprendente sensación contemporánea.
Sobre textil, los patrones fragmentados y los colores suavizados crean profundidad sin pesadez, mientras que las texturas irregulares aportan movimiento a la prenda. Los detalles delicados aparecen y desaparecen según la distancia, como si volvieran a fundirse con la superficie.
Una casa que se desmorona lentamente, pero que conserva su elegancia de forma extraordinaria.
Fotografía de Nynke Moens.
Estamos intentando mostrar contenido de Google Maps
El contenido de un sitio externo puede colocar cookies adicionales. Si acepta la política de privacidad de Google Maps, podrá ver el contenido aquí.