En Getaria, un pueblo moldeado por las mareas y las largas partidas, la línea de costa se despliega en arcilla cocida. Palmeras inclinándose hacia el azul. Una canoa que corta el agua. Monsieur & Madame caminan por la arena con una calma pautada — figuras de tránsito, no de ocio.
No es pintura, sino bajorrelieve cerámico, integrado en el muro con la paciencia del oficio: un viaje hecho permanente.
En un lugar que siempre ha mirado hacia afuera, el movimiento no se imagina. Se recuerda — fijado en esmalte y ritmo.
Fotografía de Trui Vermeire.