Una obra maestra de Ishiro Kikuta, este biombo pintado retrata una serena interacción con la naturaleza. Orquídeas delicadas en blanco y tonos rojos suaves se elevan entre anchas hojas azules, creando una danza casi rítmica sobre un fondo dorado apagado. Un pequeño pájaro de espalda castaña vibrante y garganta negra añade un contraste vivo, anclando la escena etérea en un asombro silencioso.
Pintado y fotografiado por Ishiro Kikuta.