Descubierta en una casa abandonada de Poperinge, Bélgica, esta composición reúne motivos florales desvaídos, papel pintado descascarado, texturas desgastadas y superficies marcadas por el paso del tiempo.
Capas que se desprenden lentamente de la pared revelan fragmentos de antiguos interiores ocultos debajo. Delicados motivos azules aparecen suavizados por el polvo, la luz y el deterioro.
La imagen equilibra refinamiento y erosión con una precisión extraordinaria. El papel rasgado se curva hacia afuera de forma casi escultórica, mientras que los patrones envejecidos y los tonos apagados crean profundidad sin pesadez.
El crema, el azul desvaído, el marrón cálido y el gris se fusionan en una paleta tranquila pero rica en matices. Existe una belleza particular en los papeles pintados que se desprenden, se curvan y comienzan lentamente su descenso hacia la historia.
No borrados, sino transformados. El deterioro revela en lugar de destruir, permitiendo que detalles olvidados reaparezcan a través de la propia superficie.
Al trasladarse al textil, la composición conservó esta tensión entre suavidad y fragmentación. Los elementos florales emergen entre texturas fracturadas, mientras las formas irregulares aportan movimiento y contraste a la prenda.
DECAY se convirtió en un estudio del tiempo visible sobre una superficie, donde deterioro, textura y elegancia coexisten de forma natural.
Fotografía de Nynke Moens.
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